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Carta de un liguista a Gabriel Badilla

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Recuerdo cuando muchas veces le grité de todo desde la grada porque nos provocaba o porque ‘pegaba’ mucho, también por hacernos pasar un mal rato en una final dejándome atónito frente al televisor, como aficionado liguista fue duro.

Con este lamentable hecho caí en razón de que la rivalidad inicia y termina en el rectángulo de juego, el fanatismo muchas veces nos lleva más allá, nos hace pensar muy equivocadamente cuando el tema es fútbol.

Coraje para demostrar que nada estaba perdido aún cayendo 3-0 ante el Liverpool, con señas inequívocas de ser un líder desde que daba sus primeros pasos, Gabriel Badilla siempre fue hacia adelante independientemente de la situación, siempre admiré su capacidad de no claudicar por más opaco que estuviera el horizonte.

Hoy como liguista te escribo esta carta, con mucho respeto y humildad:

Me hiciste sentir mal con tus goles, juego brusco y provocaciones pero me hiciste sentir  peor con tu partida porque amo el fútbol, amo ver clásicos.

Le diste mucho a tu club, entregaste el corazón por ganar partidos y luchar contra todo, cuando llegó el día de tu operación oré para que todo saliera bien y así fue, aún después de eso seguiste haciendo ejercicio porque lo consideraste infaltable en tu vida y desde ahí me demostraste tu valentía.

Quiero decirte que me vi reflejado en el aficionado liguista que estuvo orando por vos ayer en la noche, esa imagen me impactó porque anhelaba estar ahi sin pensar en que podían agredirme por ir con la camiseta del club que tanto amo pero incluso cuando dejó de latir tu corazón forjaste hermandad en algo casi imposible de unir tiempo atrás.

Probablemente muchos conocidos que apoyan a la Liga igual que yo no perciben el amor al fútbol en general, y me disculpo por los que hablan cosas indebidas, se que no represento a todo el liguismo pero me disculpo porque siento mucho tu partida pero a la vez estoy tranquilo porque estas jugando el partido más hermoso allá en el cielo.

Gracias por unirnos como país, lástima que fue por esta razón pero sabes algo? Dios tiene un propósito y cumpliste todo lo que tenía para vos y los tuyos.

Calaste en el corazón de muchas personas, eso te debe hacer sentir muy orgulloso. Tu liderazgo, coraje y fortaleza perdurarán por siempre.

Tus goles fueron un golpe fuerte pero tu muerte más para quienes te vimos crecer en este deporte.

 

¡Hasta siempre, Badilla!’

 

No, no le ‘estoy echando miel’ como a veces decimos popularmente, sólo tengo un profundo respeto para quien en vida me enseñara su fidelidad al club que amó, su coraje para llegar a los balones divididos y sobretodo su capacidad para nunca decir: No puedo.

Más allá de todo lo que te grité en el Morera o en el mismo Ricardo Saprissa , te vuelvo a gritar hasta el cielo: ¡Te respeto, acá te vamos a extrañar!

 

 

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